La
escritura, un proceso para la construcción y la interacción
A la hora de hablar de escritura, encontramos una concepción
tradicional vista como una actividad motriz que no permite el desarrollo del
pensamiento de los estudiantes, ya que se piensa que escribir, no es más que
tener precisión y exactitud en las grafías.
Día a día, la escritura se convierte en un
factor importante para la sociedad, pues es una herramienta vital para la vida
cotidiana del ser humano.
El problema radica en la forma en que se adquiere y se desarrolla en el
aula de clase, pues la escritura se da desde la concepción de un deber en la
escuela, y no desde las necesidades, intereses y opiniones del estudiante, que permitan la construcción de textos que
tengan significado y respondan a un contexto comunicativo y social particular.
Desde (Cassany D. 2008 Pág. 54) se
puede afirmar que:”escribir es un proceso complejo que incluye actividades
cognitivas y lingüísticas complejas, que se desarrollan desde que surge la
primera intención de escribir, hasta que
se consigue la versión final” lo cual ha
aportado a los procesos escritores en el aula, dado que, se manifiesta como una
forma de expresión que contribuye a la dimensión cognitiva y discursiva, y no
como una tarea u obligación que el estudiante debe cumplir.
Por otra parte, se debe partir de la
idea que el lenguaje es social, por lo tanto, las producciones escritas por
parte de los niños en este proyecto, parten del trabajo en grupo y la
interacción que mantienen con sus compañeros y maestros, con el fin de propiciar
espacios de argumentación y reflexión frente a escritos que se expresen en
diversos contextos.
También se debe resaltar, que la
lectura hace parte fundamental del proceso de la escritura, por lo cual es
conveniente que se brinde el espacio donde el estudiante lea sus escritos y los
demás lo escuchen, con el fin de conversar con los compañeros si lo que él
quería dar a entender se comprendió con claridad. Sin dejar a un lado, que la interpretación
según (Cassany, D. 2008) es un proceso importante para la producción de
escritos que deben partir de los intereses de los estudiantes, de sus gustos y
su forma de expresión, donde siempre se tenga en cuenta qué se quiere escribir,
como se va a escribir, como se va a corregir, lo cual forma parte del proceso de
la escritura.
Así mismo, (Vigostky, L.) dice que la
escritura debe poseer un cierto significado para los niños, despertar en ellos
una inquietud que se pueda incorporar a
una tarea importante y básica para su vida sólo de esta manera la escritura se desarrollará no como una habilidad que se
lleva a cabo con las manos, sino como una forma de lenguaje realmente nueva y
con sentido. Es decir, la escritura debe dejar de ser considerada como una
habilidad motora compleja y ser comprendida, en cambio, como una modalidad del
lenguaje y una practica cultural.
Por otra parte, (Gómez Maria E) nos
aconseja que para promover la escritura, se debe tener en cuenta el tipo de
textos que se proponga para escribir, y los contenidos, sean significativos
y motivadores, con el fin que estos sean textos auténticos, es decir, que
obedezcan a intenciones y deseos de comunicación.
Por otra parte, reflexionar que la
escritura abarca todos los campos del saber, por lo cual escribir puede ser una
forma de elaborar el conocimiento científico y humanista, de manera
significativa desde las inquietudes, propuestas e intereses de los estudiantes,
partiendo de una concepción
interaccionista, esto significa, concebir el aprendizaje como un proceso por
medio del cual hay una apropiación y negociación tal como lo afirma (Sánchez
Yalile). Estos significados, los
construye el ser humano al habitar una cultura, compartir su lenguaje y
vivir con los otros. En conjunto, estudiantes, maestros y comunidad en general,
aportamos nuestro potencial de saberes, vivencias, emociones, intereses,
inquietudes y necesidades, a este proceso, a través de prácticas comunicativas;
y a la transformación de los objetos de aprendizaje, comprometiéndonos en un
proceso continuo y sistemático de investigación.
En este enfoque, (Rodríguez María
Elvira, 2010, p .7), nos dice que el
maestro es un investigador con un conocimiento profundo de la disciplina que
enseña. Para el caso de la escritura, el maestro debe tomar la escritura y su
historia como objeto de conocimiento y desarrollar una competencia escritora
que le permita entender los procesos cognitivos y discursivos implicados en el
acto de escribir. Además, el maestro investigador también, necesita comprender
y transformar los procesos pedagógicos que implican su relación con los
estudiantes y el objeto de conocimiento. En este momento es importante que el
maestro se cuestione sobre cómo enseña y cómo aprenden sus estudiantes en
contextos específicos. Destacamos que el aprendizaje es un proceso en el que el
maestro se convierte en un prestador de la conciencia escritora a sus
estudiantes. Es decir, enseña acerca de qué y cómo escribe, para que los que
aprenden interioricen este proceso y escriban de manera autónoma. Por último,
consideramos que el maestro investigador
debe hacer coherentes las prácticas en el aula y las teorías pedagógicas
y disciplinares. Desde el aspecto didáctico crea las condiciones para que la
escritura se convierta en lenguaje vivo en el aula.
Por último, se debe entender la didáctica de la
escritura como producto de la investigación sobre los procesos de enseñanza y
aprendizaje del lenguaje escrito de manera significativa, procurando al máximo
conservar la relación entre la escritura como objeto de enseñanza y como
práctica social, para que luego los niños la usen realmente en diversos
contextos extraescolares. (Lerner, Pág.52)
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